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El Día Del Señor

Nota Pastoral

Queridos hermanos y hermanas en Cristo,

La arquidiócesis de Detroit se encuentra en medio de “una conversión misionera, un cambio en nuestra cultura en el que cada persona en cada nivel de la Iglesia, a través de un encuentro personal con Jesucristo, acepta su identidad como hijo o hija de Dios, y en el poder del Espíritu Santo, es formado y enviado como un alegre discípulo misionero”. Esta conversión requiere que se examine, una vez más, la forma en que vivimos colectivamente como comunidad de fe. La Iglesia del sureste de Michigan está respondiendo a las gracias del Sínodo 16 y busca de forma activa hacer llegar el Evangelio en nuestra vida personal, en nuestras familias y por medio de nuestras instituciones.

Uno de los llamados más eviden

tes del Sínodo 16 fue que nuestra Iglesia recupere el domingo como un día destinado al Señor, a la familia y a las obras de misericordia. Hay muchas y muy necesarias actividades que valen la pena y  ocupan nuestro tiempo y energía a lo largo de la semana, sin embargo, desde los inicios de la Iglesia, el domingo ha sido especial para los católicos. En la actualidad, el domingo ha ido perdiendo poco a poco su lugar fundamental. En la arquidiócesis de Detroit estamos comprometidos a reservar este día lo más posible para actividades centradas en Dios.

Antes que nada, el domingo es el día de la Resurrección de Jesús a una vida nueva. Es el día que marca de forma definitiva la victoria de Jesús sobre el pecado y la muerte, y es el día que representa que, en Jesús, nosotros también compartimos la misma victoria por medio de nuestro bautismo[1]. Por lo tanto, el domingo no es un día ordinario, no es solo un día más de la semana. Cada domingo es ¡un Domingo de Pascua pequeño! Así, es correcto decir que el domingo es verdaderamente el día del Señor.

La manera primordial de santificar el domingo es por medio de la adoración al Dios Trinitario. Esto se logra perfectamente con el Sacrificio de la Santa Misa, donde le devolvemos al Padre la vida misma del Hijo en el poder del Espíritu Santo. Por esta razón, los discípulos de Jesús hicieron que reunirse como comunidad durante este día fuera un signo distintivo de los creyentes. El Código de Derecho Canónico y el Catecismo de la Iglesia Católica afirman que “el domingo y las demás fiestas de precepto los fieles tienen obligación de participar en la misa”[2]. La obligación de asistir a la misa dominical —ya sea durante el día o en la vigilia de la noche anterior—- es una forma esencial en la que nosotros de manera individual y colectiva adoramos al Señor que se dio a Sí mismo por nosotros.

Nuestra devoción colectiva fluye del Sacrificio de la Santa Misa hacia otras áreas: “…la participación en la Eucaristía es el centro del domingo, sin embargo sería reductivo limitar sólo a ella el deber de `santificarlo’ ”[3]. La adoración eucarística, la oración personal, el rezo del Rosario, la catequesis y los estudios bíblicos, los grupos para compartir la fe y demás actividades similares son formas en las que las familias y las personas honran el día del Señor más allá de la misa dominical. Estamos llamados a vivir todo este día reconociendo que somos el pueblo de Dios, íntimamente unidos a Él por medio de la sangre de Jesús, en el poder del Espíritu Santo.

Nuestro descanso durante este día recrea también el primer “descanso” de Dios después del trabajo de la creación: “El día séptimo Dios tuvo terminado su trabajo, y descansó en ese día de todo lo que había hecho”[4]. Dios nos enseña el valor del trabajo por medio de la creación, en la vida misma de Jesús y en la vida de los santos, pero también nos enseña el valor del descanso. Muy a menudo en nuestro mundo se nos valora por lo ocupados que estamos. Este “culto a estar ocupado” no es del Señor. Vivir el día del Señor no para estar ocupados con las cosas del mundo, sino para descasar llevando a cabo actividades más importantes, honra a Dios y nos ayuda a presentarlo de una manera más precisa a nuestro mundo. El sureste de Michigan necesita a hombres y mujeres que puedan manifestar la presencia de Dios a través de su trabajo y de su descanso.

Cuando el trabajo se convierte en lo más importante de nuestras vidas, nos estamos valorando a nosotros mismos y a los demás por lo que contribuimos y no por lo que somos. Esto provoca que devaluemos la vida humana, lo que el papa Juan Pablo II llamó “la cultura de la muerte” y lo que el papa Francisco llama “la cultura del descarte”[5] . Nuestro valor no proviene de lo que podemos contribuir a la sociedad, sino de lo que Dios ha hecho por nosotros: estamos hechos a Su imagen y semejanza y Cristo ha muerto por nosotros. Cuando escogemos hacer del domingo un día de descanso, escogemos renunciar a estas falsas culturas y vivir como miembros de la banda de discípulos de Cristo.

Santificar el domingo también nos recuerda nuestro destino eterno. Nos permite tener la mirada fija en Jesús. Dejamos a un lado las actividades mundanas que aunque son necesarias en esta vida muy a menudo se convierten en una distracción de lo que al final es más importante: “busquen primero el reino y la justicia de Dios, y se les darán también todas esas cosas”[6]. El domingo es un día para descansar del trabajo y así podamos tener tiempo libre para realizar actividades  que no tienen utilidad mundana. Si no destinamos un tiempo para estas actividades, fácil y rápidamente perdemos de vista nuestro destino último. Necesitamos interrumpir nuestra atención al trabajo terrenal intencionalmente para recordar la realidad de que somos herederos con Cristo de las cosas del cielo.

Para que nuestra iglesia local sea fiel a las gracias del Sínodo 16 también nos debemos de comprometer a considerar al domingo como un día en que las familias pueden reunirse. La visión de las familias que se presenta en Haz Llegar el Evangelio requiere que se destine tiempo aparte de otras actividades (que también son buenas) para que las familias estén juntas y sin distracciones. Algunos de los aspectos particulares del domingo familiar incluye tiempo para orar con las Escrituras, rezar el Rosario, usar las actividades de la parroquia como una manera de “recuperar el domingo” por medio de la misa y compartir los alimentos. Para algunas familias, este tiempo juntos se ha establecido como un domingo de “tiempo en familia y sin tecnología”, en el que los padres y los hijos dejan sus teléfonos y otros aparatos electrónicos y se comprometen a pasar un tiempo ininterrumpido juntos.

Finalmente, el domingo es el día en que el Espíritu Santo derramó su poder sobre los discípulos de Jesús. De hecho, Juan Pablo II llamó al domingo el “Pentecostés semanal”[7]. Por lo tanto, el domingo es un buen día para crecer en nuestra fe. La catequesis para los jóvenes y adultos no está fuera de lugar durante este día. Es también un día para ser testigos de nuestra fe. Ese primer Pentecostés fue testigo de cuando los discípulos proclamaron audazmente a Jesús como el Señor. A medida que buscamos vivir un nuevo Pentecostés, debemos de ser testigos de la misericordia de Dios, particularmente en el día del Señor, esto es, debemos de buscar oportunidades para compartir nuestra fe con los demás durante este día. Logramos esto cuando nos expresamos con amabilidad, cuando compartimos nuestra fe con los demás y a través de obras de caridad, especialmente a los menos afortunados.

En la sección sobre la Convicción fundamental de Haz Llegar el Evangelio, escribí que “esta conversión misionera” invita a “una forma de vida fuertemente contracultural”. Vivir el domingo de una forma más radical y de manera intencional como pueblo de Dios nos ayudará a llevarlo a cabo. Nos ayudará a arraigar nuestra vida en la oración y en los sacramentos.  Creará un espacio para que demostremos la gracia excepcional de la hospitalidad y la inclusión de aquellos que se encuentran en los márgenes. Y nos recordará la presencia de Dios incluso en los momentos difíciles y de estrés para que podamos ser la banda de alegres discípulos misioneros en el sureste de Michigan.

Lo que sigue a continuación son los detalles de una forma particular en la que nos comprometemos a “una forma de vida fuertemente contracultural”. Después de la consulta devota con el presbiterio de Detroit y en respuesta a lo que yo considero es el llamado del Espíritu Santo a través del Sínodo 16, nosotros, en la arquidiócesis de Detroit, suspenderemos los eventos deportivos en domingo. Esto significa que los programas atléticos competitivos a nivel escuela primaria, secundaria y preparatoria ya no jugarán o entrenarán en el día del Señor. En los siguientes meses, ofreceremos una variedad de recursos para asistir a las familias en su propia forma de santificar el día del Señor.

Al dejar el ajetreo que se requiere en las actividades deportivas en domingo, recuperaremos este día santo y crearemos más tiempo para que las familias escojan actividades que tengan como prioridad pasar tiempo juntos y con el Señor. Como Iglesia católica, nuestro papel principal es la formación de discípulos. Con la información obtenida del Sínodo 16 y la inspiración del Espíritu Santo, esperamos bendiciones abundantes a medida que buscamos cumplir con la enseñanza de Dios de santificar el día del Señor.

Sinceramente suyo en Cristo,

El Reverendísimo Allen H. Vigneron

Arzobispo de Detroit


[1] Cf. Col 2:12

[2] CIC, 1247; CCC 2180.

[3] Dies Domini, 52.

[4] Gen. 2:2

[5] Ver Evangelium Vitae, 12 y Laudato Si, 16.

[6] Mt. 6:33.

[7] Ver Dies Domini, 28.


Preguntas Frecuentes

¿Qué es una nota pastoral?

Después de la publicación de la carta pastoral del arzobispo Vigneron, Haz Llegar el Evangelio, en Pentecostés de 2017, el arzobispo se comprometió a publicar una serie de “Notas pastorales” para ampliar la visión guiada por el Espíritu Santo que se expresó en dicha carta. La enseñanza de la Iglesia y de las Sagradas Escrituras es abundante, pero a menudo no se comprende bien. Por medio de estas notas nuestro arzobispo profundiza más en la belleza y en el fundamento de nuestras creencias y nos apoya en el movimiento Haz Llegar el Evangelio y en convertirnos en una arquidiócesis misionera.

De acuerdo con el Catecismo de la Iglesia Católica: “Los obispos con los presbíteros, sus colaboradores, `tienen como primer deber el anunciar a todos el Evangelio de Dios´, según la orden del Señor. Son también los maestros auténticos, por estar dotados de la autoridad de Cristo” (888). Al predicar y escribir las cartas pastorales y las “notas” adicionales, el arzobispo Vigneron está cumpliendo con sus responsabilidades sagradas hacia los fieles en la arquidiócesis de Detroit y más allá de esta.

¿Cuántas notas pastorales ha escrito el arzobispo Vigneron?

La nota pastoral más reciente es El día del Señor, que es la cuarta nota que ha escrito el arzobispo Vigneron para ampliar las enseñanzas de la carta pastoral Haz Llegar el Evangelio. Otras notas pastorales son: 

  1. Agentes para la nueva creación: Una nota pastoral sobre la victoria de Cristo sobre los pecados de racismo 18 de junio de 2018
  2. Viviendo el amor de Cristo: Una nota pastoral publicada en el aniversario de los 50 años de Humanae Vitae 25 de julio de 2018
  3. Una obra de misericordia y fe: Una nota pastoral sobre el sepelio cristiano, 8 de octubre de 2018

¿Se publicarán más notas pastorales y cuáles serán los temas?

El arzobispo Vigneron tiene planes de escribir más notas pastorales para ampliar más en las enseñanzas de Haz Llegar el Evangelio. Las notas futuras cubrirán una variedad de temas, como por ejemplo, las vocaciones.

Política de no actividades deportivas en domingo

¿Cómo se estableció esta política?

Haz Llegar el Evangelio —la carta pastoral fruto del Sínodo 16—- requirió que se “tomaran acciones” para llevar a cabo el movimiento del Espíritu Santo del que fuimos testigos durante el sínodo. Una de estas acciones fue la de suspender los eventos deportivos en domingo. Este fue un tema que ya había sido planteado por los padres y los pastores desde hace algunos años y surgió una vez más como una dirección clara a tomar por parte de la arquidiócesis de Detroit durante el Sínodo 16. Para que esta nueva política se implementara con facilidad, se estableció una cronología para que entre en vigor al principio del año académico 2019-2020.

La implementación de esta política ha sido un proceso intencional que ha involucrado a muchas personas clave en los últimos dos años. Al inicio de 2017, en todas las juntas periódicas con los directores atléticos se incluyó la notificación del cambio inminente de esta política. Después, creamos un grupo especial con diversos representantes tales como pastores, entrenadores, familias con y sin hijos en programas deportivos, directores de escuelas, representantes de la Liga Católica de Preparatoria (CHSL por sus siglas en inglés) y la Organización de Jóvenes Católicos (CYO por sus siglas en inglés) y la Oficina de Evangelización, Catequesis y Escuelas. Este comité reflexionó en las Acciones a tomar 3.3 C de la carta pastoral y desarrolló un plan para llevar a cabo el llamado a suspender las actividades deportivas los domingos. De acuerdo con el Código de Derecho Canónico de la Iglesia, esta política se presentó y fue revisada por el Consejo presbiteriano en febrero de 2019 en donde fue aprobada. Antes de dicha junta, se les envió a todos los sacerdotes de la arquidiócesis un borrador de la política en la que se solicitó sus sugerencias.

En la Iglesia católica nuestro papel principal es formar discípulos. Como el arzobispo lo expresó en su más reciente nota pastoral: Se trata de vivir de una forma contracultural que dé testimonio de nuestra fe. Tenemos confianza en que esto es lo que el Señor desea y esperamos bendiciones abundantes a medida que buscamos cumplir con la enseñanza de Dios de santificar el día del Señor.

¿Nuestros estudiantes atletas seguirán jugando programas completos cuando se implemente esta política?

Sí. Aunque esta política nueva tiene su base en el llamado a recuperar el domingo como un día de descanso y de alabanza a nuestro Señor, en términos prácticos significa que se debe de modificar el calendario. La Liga Católica de Preparatoria (CHSL por sus siglas en inglés) y la Organización de Jóvenes Católicos (CYO por sus siglas en inglés) ya han estado trabajando cuidadosamente para asegurarse de que todas las actividades deportivas gocen de entrenamientos completos, partidos amistosos y partidos competitivos en un horario de lunes a sábado. De hecho, se han hecho ya algunos cambios al inicio de este año escolar para ayudar a que la transición sea lo más fluida posible. Por ejemplo, la final de CHSL femenina y masculina de básquetbol el pasado invierno se cambió a otro día que no fue domingo —día en que se jugaba tradicionalmente—, y todo salió bien. Más adelante habrá más información disponible sobre los calendarios específicos de la liga y de los equipos. 

¿Siguen siendo los deportes juveniles una prioridad para la arquidiócesis de Detroit?

¡Por supuesto! Nosotros continuamos apoyando los deportes y la condición física. Los deportes promueven la perseverancia, la disciplina, el trabajo en equipo y el reconocimiento de que el esfuerzo es necesario para mejorar. Tal vez, lo más importante sea que la actividad física es necesaria para nuestra salud. Los católicos consideramos que nuestro cuerpo es el templo del Espíritu Santo y se nos anima a cuidarnos a nosotros mismos. Y desde luego, ver deportes es el pasatiempo favorito de muchas personas sin importar su afiliación religiosa. 

Aquí en la arquidiócesis de Detroit tenemos una vibrante Asociación de Jóvenes Católicos en nuestras escuelas primarias y secundarias y la Liga Católica de Preparatoria de los atletas de preparatoria. Nuestros equipos juegan contra escuelas públicas, chárters y otras escuelas parroquiales. Este compromiso con los deportes juveniles no cambiará a medida que implementamos nuestra nueva política. Al cambiar las actividades deportivas a otro día que no sea domingo, simplemente estamos recuperando este día santo para dedicarlo a la alabanza, al descanso y a pasar tiempo con la familia —no al ajetreo de las distintas competencias deportivas.

¿Se suspenderán también otras actividades (eventos de los scouts, juntas de grupos juveniles, etc.) los domingos?

Por el momento, informados e inspirados por la carta pastoral, estamos enfocados en cambiar los deportes a otro día que no sea domingo para animar a las familias a santificar el día del Señor. Más allá de esto, se invita a la prudencia en cuanto a las actividades que se realizan en domingo. Alentamos a las familias a que aparten los domingos principalmente para celebrar la misa juntos, cuidar a los demás, orar y realizar otras actividades de fe y para comidas familiares. El núcleo familiar es de vital importancia en el mundo secular de hoy en día. El descanso y el gozo son buenos para todos y nosotros tenemos fe en que el Señor bendecirá el tiempo que pasamos con Él.

Consideramos que algunas actividades como los proyectos de servicio, las actividades de los grupos juveniles y la formación de fe pueden ser formas apropiadas de celebrar y recordar la muerte y resurrección de Cristo. Al final, al remover el requisito de las actividades deportivas, damos más tiempo para que las familias escojan actividades que tengan como prioridad pasar tiempo juntos y con el Señor.

¿Hay otras diócesis que hayan suspendido las actividades deportivas los domingos?

Sí. Otras diócesis y ligas han limitado sus actividades deportivas en domingo o han animado a los entrenadores a programar sus actividades durante otros días.

¿Quién se encargará de supervisar que esta política se cumpla?

La política estará supervisada por el liderazgo de la CHSL y del CYO. Sabemos que la sociedades no pueden ser gobernadas solamente por políticas, así que nuestro enfoque será el de provocar un “cambio en la cultura” tangible para orientar a todas nuestras parroquias, escuelas y comunidades hacia una misión centrada en Cristo. Tenemos la seguridad de que debido a que este cambio es el resultado directo de la oración y de la amplia consulta y confianza en el Espíritu Santo, rendirá frutos para todos aquellos que forman parte de el.

¿Esta política aplica para los juegos en contra de los equipos de las escuelas públicas?

Sí. Los oficiales de la Asociación de Jóvenes Católicos y a Liga Católica de Preparatoria trabajarán directamente con sus colegas en el sistema de escuelas públicas para no programar juegos en domingo. Es probable que haya algunas excepciones en los torneos competitivos a nivel estatal que no podamos re programar.

¿Otras religiones prohiben las actividades deportivas los domingos?

Sabemos que la Asociación Atlética de Preparatoria en Michigan no programa juegos en domingo, así como tampoco los miembros de algunas religiones como los calvinistas. Además, nosotros, en el pasado, hemos honrado el sabbat de nuestros hermanos judíos al asegurarnos de que los juegos en contra de la Academia Judía Frankel no se programen entre el atardecer del viernes y el atardecer del sábado. Esta nueva política extiende esta práctica a nuestro propio día santo.

¿Se les permitirá a otras organizaciones usar/rentar las instalaciones de las escuelas para sus juegos o prácticas en domingo?

La situaciones de este tipo se evaluarán y considerarán caso por caso.